¿Se recuperan los EEUU?

Muchos colegas economistas dicen que sí.

Por mi parte, soy apegado al realismo y sin negar que hay un repunte en la economía estadounidense, tampoco voy a poner las manos en el fuego para certificar la sostenibilidad de la misma.

Veamos en que baso mis apreciaciones.

El avance se ha producido, a mi modo de ver, por dos factores que a la postre son coyunturales y por lo mismo temporales:

  1. Reducción de impuestos.
  2. Bajada de los tipos de interés.

Es evidente para cualquiera, no hace falta ser economista sino aplicar el sentido común, que ambos propician el aumento del dinero disponible por los particulares y las empresas, menos impuestos, y facilidad de consumo, menos interés.

No hay que olvidar tampoco que el gasto de los consumidores es una parte muy importante del PIB de los EEUU y es por ello que hay un índice de suma importancia en ese país para todos los que se relacionan con la economía que es el INDICE DE SATISFACCIÓN DEL CONSUMIDOR.

Ahora bien, aunque de momento esos dos factores citados han “tirado” de la economía, no es menos cierto que el auge de la misma se ha producido sin un incremento de empleo necesario para paliar la destrucción que del mismo se produjo en años anteriores. A menos empleo o empleo más precario el consumo tiende a descender.

Por otra parte, los “fondos extraordinarios” conseguidos con la rebaja de impuestos ya se los ha gastado el consumidor y no hay más de lo mismo a la vuelta de la esquina; por eso citaba la coyunturabilidad de la medida.

Además, la rebaja de impuestos ante un déficit de casi 500.000 millones de dólares es como un desarme ante el enemigo.

Y el problema se agrava; el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido de que el creciente déficit presupuestario y el desequilibrio del intercambio comercial de EEUU se han constituido en una amenaza para la estabilidad de la economía mundial.

Un informe analítico del organismo financiero multilateral indicó que las reducciones tributarias aplicadas por Bush así como los déficit del presupuesto plantean “riesgos considerables” no sólo para EEUU sino que para todo el mundo.

Añadió que en pocos años las obligaciones financieras de EEUU podrían representar el 40% de su economía total, “un nivel sin precedente de deuda externa para un país industrializado” que podría causar el caos en el valor del dólar y en la paridad de otras monedas.

Según el informe, el peligro que representa la necesidad estadounidense de endeudamiento externo podría empujar las tasas de interés al alza frenando con ello las inversiones y el crecimiento económico globales.

La guerra de Irak está costando más de lo que se esperaba y al contrario de lo que muchos pensaban no está ayudando mucho a mejorar la situación. Los costos han sido muy altos y los beneficios por el momento bajos si es que ha habido alguno que no sea el de algunas empresas ligadas a personas relacionadas precisamente con la administración Bush.

Si la situación en Irak y la lucha contra el terrorismo se alargan en el tiempo habría que retrotraerse en la historia y ver que a pesar de los cantos de sirena sobre la deflación, las guerras son siempre inflacionarias. El dinero compra menos bienes, mientras que la mano de obra y los materiales son desviados a usos militares, aumentando los costos de las empresas y disminuyendo las ganancias. Los precios al por mayor aumentaron 122% entre 1915 y 1920 y 52% de 1945 a 1948 que son los periodos de las dos grandes guerras. Eso está ahí y no puede obviarse.

En cuanto al segundo factor, la bajada de los tipos de interés, puede comenzar una escalada pues tal como dice el FMI, los EEUU necesitan endeudamiento externo y para captar esos capitales las tasas de interés es evidente que tienen que ser atractivas. En los últimos tiempos se ha visto una salida de capitales que todavía ha puesto más en precario la situación. En esa línea, China, que es uno de los mayores inversores podría retirar capitales para proceder a una inyección económica de su sistema bancario, que algunos especialistas consideran del orden de los 100.000 millones o más. ¿Qué pasaría entonces?

La subida de las tasas de interés seguramente atraería capitales, pero es evidente, así mismo, que frenaría la recuperación económica ya que las altas tasas nunca han favorecido el crecimiento económico.

Es por todo ello, que, tal como decía al principio, yo no soy tan optimista y prefiero esperar a ver que sucede en el primer semestre de este año recién estrenado.

Lo que suceda nos dará una pauta más ajustada para poder hacer predicciones más realistas sobre la economía de los EEUU y por ende de la economía mundial.

Miguel Miguel de Arriba

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