Economía y América Latina

Aunque no siempre estoy de acuerdo con lo que manifiesta la CEPAL, la unanimidad es algo difícil de conseguir, tengo que reconocer que en la mayoría de las ocasiones sí lo estoy y en todas reconozco el excelente trabajo que hace, que la ha llevado a ser una de las organizaciones más creíbles en el desarrollo de los temas económicos.

Creo que sus aportes son extraordinarios y para los que nos dedicamos a la investigación y a transmitir conocimientos a otros en las aulas universitarias sus estudios son material indispensable.

Dicho lo anterior, que para muchos de los que me conocen les debe de resultar extraño ya que piensan que soy alérgico a las alabanzas, aunque no es así sino que pienso que las mismas no deben de repartirse a voleo y sí por los auténticos merecimientos, diré que me ha gustado el documento “CEPAL propone un nuevo pacto de cohesión social para América Latina y el Caribe y en el destaca los puntos siguientes:

 

    • la consistencia de las políticas fiscales y de precios e ingresos

    • el explícito reconocimiento de la necesidad de políticas activas de empleo y de apoyo al sector informal

    • un generoso pero financieramente viable programa de protección social

    • un marcado énfasis en la educación y capacitación.

He venido denunciando desde hace tiempo, en mi último artículo “Economía y Economistas: ¿Estamos en el camino correcto?” insistía en algunos de los conceptos, que el sistema económico en el que nos desenvolvemos no está en su mejor momento y ha influido en otros campos de forma negativa.

Ha influido en quitar protagonismo a los gobiernos con el objeto de remover todos los obstáculos a su principio fundamental… “Laissez faire, laissez paser”, pero si los gobiernos nos los hemos dado los ciudadanos para que existiera un árbitro que regulara nuestras interrelaciones y este árbitro desaparece ¿acaso no estaremos en la ley de la selva que prima al más fuerte?, como vemos que así sucede; y en todo caso, ¿si el gobierno no es necesario como preconiza el neoliberalismo… porqué seguir pagando impuestos para mantenerlo?.

Sobre este punto, opino que la estrategia de acoso y derribo del papel del gobierno, (en los países menos desarrollados, porque en los desarrollados no ocurre así), nos ha llevado a un aumento de las desigualdades y como consecuencia de ello a un aumento de los desposeídos y desheredados en una cifra aterradora que es fácilmente comprobable para todo aquel que quiera ver.

También he denunciado que debido a la política económica el desempleo ha aumentado y ahora, además, la mayoría de los empleos se han convertido en “empleos basura” por mor de las contrataciones temporales que con la excusa de la competitividad el sistema ha impuesto a los “debilitados” gobiernos en un afán de aumentar desmesuradamente las ganancias pisoteando la dignidad de miles de millones de seres humanos.

En este punto no hay que olvidar que los avances tecnológicos que en teoría deberían hacer mejor nuestra vida en muchos casos se han convertido en todo lo contrario, pues mientras se amortizan constantemente miles de puestos de trabajo, la humanidad crece y con ella el ejército de desempleados. La CEPAL dice para América Latina: “La región creció durante ese período sólo un 2,6%, lo que fue insuficiente para generar empleos productivos para una fuerza de trabajo que se expande a un ritmo del 2,5% anual. Dado que el crecimiento fue volátil y bajo, la tasa de ocupación registró más descensos que aumentos.”

La cuestión está en saber por cuanto tiempo los que manipulan la economía mundial podrán contener a este ejército e impedir una avalancha imparable que de al traste con nuestra forma de vida. Como ya alguien dijo: “La sociedad camina hacia una sociedad libre, pero una sociedad libre que no es capaz de ayudar a los muchos que son pobres no puede tampoco salvar a los pocos que son ricos”

Y ello se produce porque esos bárbaros modernos no sólo han conseguido “flexibilizar” el ¿empleo?, sino que llevan mucho tiempo intentando recortar todos los beneficios sociales, que garantizan ese mínimo vital para mantener la dignidad del ser humano, nuevamente con la excusa de la “competitividad”; palabra que ha sido prostituida por esos avaros y usureros que lo único que buscan no es la tan cacareada “competitividad” sino la acumulación de riqueza que a la postre permanece ociosa. Mientras miles de millones de personas se mueren de hambre, miles de millones de dólares descansan plácidamente en las bóvedas de los bancos en un sueño perfectamente inútil y si me permiten un término económico… en un sueño inelástico.

He venido denunciando la falta de verdaderos programas de educación y de capacitación, que salvo en los países desarrollados, en el resto brillan por su ausencia.

Claro que ahora con los avances tecnológicos que ya he citado, fundamentalmente sólo existen dos tipos de trabajo: el altamente calificado (intensivo en conocimiento y por lo tanto en el uso de la materia gris educada) y el “normal” (intensivo en mano de obra sin calificar pues es más barata).

¿Por qué preocuparse pues, por ejemplo, en educar a alguien que sólo debe coser mangas en una camisa?. Mejor tenerlo ignorante para manipularlo.

Aquí, tenemos que entrar en el terreno filosófico y no olvidar que la libertad está basada fundamentalmente en la capacidad de elegir y para poder elegir debemos de estar informados, tener el conocimiento.

Así pues, con miles de millones de seres humanos excluidos del conocimiento como van a ser capaces de elegir y si no lo son… ¿se puede decir que son libres?.

Como profesor universitario en Centroamérica estoy profundamente desilusionado del papel de las Universidades, que salvo contadas excepciones y no en su totalidad, incumplen su papel fundamental e irrenunciable de formar y moldear a los profesionales que salen de sus aulas.

En muchísimos casos, son instituciones que bajo una apariencia académica sólo son prósperos negocios en donde lo que importa es el número de alumnos matriculados y no la calidad académica (los periodos de clase se acortan para poder cobrar más matrículas y tener, además, un reclamo de marketing en el que se ofrece a los “clientes” un título en menor tiempo). Los alumnos cada vez adquieren menos conocimientos y desde luego ni hablar de aprender a razonar, a debatir y mucho menos a investigar. Los profesores, para ahorrar costos, se eligen muchas veces entre los que acaban de terminar su carrera, que lógicamente enseñan con sus “apuntes” con lo que la enseñanza se va degradando. Por eso, tampoco es de extrañar que el 90% de los profesores nunca escriben nada… ¿que podrían escribir si no saben absolutamente nada?

De esta forma las sociedades se van cargando de hipotéticos profesionales, con las honrosas excepciones que siempre existen y que no hacen sino confirmar la regla, que en la realidad no están preparados para resolver problemas y que se diferencian muy poco con el resto de los trabajadores menos calificados; sólo en que han sido capaces de financiar su paso por una universidad.

Ante todo este cúmulo de adversidades… ¿tenemos todavía esperanza?

La respuesta se la dejo a Usted, amable lector. Por mi parte pongo mi grano de arena para que las cosas cambien y por eso está leyendo este artículo.

Educacion_mercantilismo

Miguel Miguel de Arriba

Artículo publicado en febrero de 2004

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s