La regulación del sector de hidrocarburos, una paradoja keynesiana en los albores de más de medio siglo de políticas neoliberales

Autor: Luis Gustavo Murillo Orozco[1]

A partir del fracaso que sufrieron los planteamientos de la teoría liberal de la economía (posterior a la depresión de los años 30), aparece la teoría keynesiana proponiendo la necesidad de un estado fuerte con funciones reguladoras de las actividades económicas a fin de poder dinamizar la demanda efectiva y sacar al sistema del profundo periodo recesivo en que había caído.

Durante esa época iniciaba a tener importancia el sector de hidrocarburos en la matriz energética que mueve a la economía y que por su propia naturaleza de recurso fácilmente agotable y generador de estructura de mercados monopólicas u oligopólicas se requería un control por parte del estado en las etapas de exploración, extracción, refinamiento y distribución con el objetivo de mantener controlado uno de los elementos fundamentales del precio relativo de cualquier economía.

En la década de los 70´s e inicio de los 80´s el bagaje de planteamientos keynesianos sufrió grandes cuestionamientos, siendo sustituido por el enfoque neoliberal que pone como sus dos principales planteamiento, por una lado la necesidad de que sea el mercado el mejor asignador de los recursos de la economía y por otro lado, la perdida de beligerancia del estado respecto al manejo y regulación de los principales sectores de la economía (entre ellos el sector de hidrocarburos). Debido a tales planteamientos, el estado se debería dedicar a actividades de menor importancia que el mercado no esta interesado en asumir (seguridad ciudadana, realizador de trámites burocráticos, etc).

Lo anterior también le otorgo a las principales instituciones del mercado (las empresas multi y transnacionales) la posibilidad de manejar los diferentes eslabones del sector de hidrocarburos formándose rápidamente monopolios estructurales (las siete hermanas del sector de hidrocarburos y la OPEP) que en menos de un quinquenio (a partir de 1973) hicieron subir el precio del barril del petróleo de $ 4 a más de $12 y luego a más de $20 (segunda crisis petrolera 1979) y a más de $100 en la actualidad.

Como producto del boom de crecimiento económico que tuvieron los países desarrollados (dueños de las transnacionales petroleras) y los miembros de la OPEP en la década de los 70´s el problema no llego a niveles alarmantes como producto de la generación de un proceso de reciclaje de recursos financieros (petrodólares) de países ricos hacia países en vías de desarrollo que fueron viendo como sus déficit públicos y endeudamientos externos crecían a un ritmo estrepitoso, hasta que en 1982 se rompe la burbuja de ilusión financiera desembocando en la crisis de la deuda externa.

Pese a las dificultades que se habían presentado por el desorden de exceso de gastos, entre ellos la factura petrolera, el financiamiento de tales ineficiencias se sustituyo de fuentes privadas (bancos comerciales) a fuentes multilaterales (Banco Mundial y FMI), que a pesar de la implantación de sendos Programas de Ajuste Estructural se siguió forzando a los países del tercer mundo, reducir sus niveles de regulación económica, enmarcándose tales programas, en la sanidad macroeconómica de las economía y dándole al mercado la oportunidad de obtener jugosas ganancias en sectores de gran rentabilidad como el de hidrocarburos.

A partir de inicios de la década de los 90´s se juntaron cuatro eventos negativos que dispararon el precio del petróleo en el mercado internacional, tales eventos fueron:

a) Las dos guerras del Golfo Pérsico de 1992 y 2004.

b) Desaparición del bloque socialista.

c) Ascenso de China e India que presionaron la demanda.

d) Mayor cohesión entre los miembros de la OPEP entre ellos Venezuela.

Esas externalidades negativas han puesto en entredicho en la actualidad la eficiencia del mercado en relación al manejo de los recursos económicos de la sociedad, tomando en cuenta que el sector de energéticos paradójicamente requiere de una visión de eficiencia económica pero por otro lado contiene un elemento social ya que al fluctuar violentamente es capaz de generar procesos estanflacionarios que afectan a la sociedad en su conjunto, creando con ello una crisis económica.

Por tal razón, esta nueva crisis económica (financiera, inmobiliaria y bancaria) está reforzando la paradoja consistente en que a pesar de que en mas de medio siglo de aversión a la regulación actualmente se crea la necesidad de rescatar los viejos planteamientos keynesianos sobretodo desde la cuna de la teoría neoliberal (Estados Unidos de Norteamérica).

Ahora hagámonos la pregunta, ¿cómo afectará este cambio de posición de políticas económicas a las economías en vías de desarrollo?, tomando en cuenta que al estar sujetas desde la década de los 80´s al influjo de política que generaron un proceso de reformas en la que cualquier intento de regulación (por mínimo que sea) por parte del estado se le criticaba como una práctica ineficiente por parte del estado.

Desde mi punto de vista, países del tercer mundo (como Nicaragua) tenemos un triple problema, al haber entrado en crisis económica el sector de hidrocarburos:

1- Por un lado a estos estados se les quito la potestad de regular sectores importantes de la economía lo que fue concretado con un ordenamiento jurídico que prohibió constitucionalmente cualquier intento de regulación en sectores neurálgicos de la economía.

2- Por otro lado, al ser países altamente dependientes del consumo petrolero y el precio de éste al crecer vertiginosamente, se vieron deteriorada las principales variables macroeconómica (déficit públicos, déficit de balanza de pagos, presión inflacionaria, presión en el tipo de cambio, nivel general de empleo, etc), es decir sufren del mal de los déficits gemelos (déficit interno expresado por la superación de los egresos respecto a los ingresos en el Presupuesto General de la República y déficit de balanza de pagos).

3- Por último el poder adquisitivo de la mayoría de los consumidores (más de las 8/9 partes de la población), se ve deteriorada como producto de dos procesos alternos, a) cambio en la estructura de costo real en la producción y los servicios y b) una cordobización de los salarios pero una dolarización de los precios de la mayor parte de los bienes y/o servicios que se adquieren del mercado.

Para concluir planteo la siguiente reflexión “la crisis del sector de hidrocarburos esta forzando a los gobiernos tanto de países desarrollados como en vías de desarrollo desempolvar las viejas prácticas de regulación de la economía, pero en las condiciones actuales de liberalización del mercado, tendrá que pasar cierto tiempo y las sociedades sufrirán procesos de desestabilización socioeconómica antes de volver a tener un nuevo periodo de estabilidad económica y aceptar la necesidad de la regulación de sectores estratégicos por parte del estado a fin de lograr gobernabilidad en el sistema”.


[1] El autor es docente de Economía del Departamento de Economía Aplicada de la UCA (Nicaragua).

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