Los abusos del sistema financiero

Influencia del sistema financiero en la pobreza

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Los abusos del sistema financiero son variados y no dejan de crecer ya que la “inventiva” de las instituciones financieras es muy fértil a la hora de exprimir a sus clientes; y todo ello con la complicidad de los políticos que dicen representar los intereses de las mayorías.

Entre la amplia panoplia de instrumentos creados para saquear a los usuarios encontramos aquellos que tienen relación con las hipotecas, una de las causas más importantes de la debacle económica que estamos viviendo en estos momentos en el mundo; y entre ellos el que se refiere a las abusivas “cláusulas suelo” incluidas en los no menos abusivos contratos de adhesión, que a pesar de atentar frontal y radicalmente contra el principio fundamental de los contratos mercantiles, cual es la igualdad de las partes … proliferan con el beneplácito de los ya mencionados políticos que en su mayoría están cooptados por completo, como ha quedado demostrado en multitud de ocasiones, por los poderosos lobbys económicos y por ello sirven únicamente a sus intereses espúreos.

Las sociedades deben comenzar a tomar conciencia de esta situación y deben tomar medidas para defender sus derechos, derechos que en la actualidad están pisoteados por unas instituciones que son abiertamente capitalistas a la hora de recoger beneficios y fervientemente socialistas a la hora de enfrentar las pérdidas debidas a su avaricia e incompetencia.

De alguna forma hay que iniciar el camino y por ello las noticias que transcribo más abajo pueden ser el punto de partida para empezar a revertir una situación claramente injusta lanzando señales de que algo se comienza a mover en el camino correcto.

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Admitida a trámite la mayor demanda colectiva contra las ‘cláusulas suelo’

Europa press

El Juzgado de lo Mercantil número 11 de Madrid ha aceptado a trámite la mayor demanda colectiva presentada en España contra 45 entidades financieras por la aplicación de las llamadas ‘cláusulas suelo’ de las hipotecas, según el auto dictado el pasado 4 de febrero, al que tuvo acceso Europa Press.

La juez Miriam Iglesias acepta así la demanda presentada por la asociación de consumidores Adicae y ha abierto un plazo de dos meses para que todos los perjudicados por este tipo de productos de los bancos y cajas de ahorros se puedan adherir al proceso para “hacer valer sus derechos”.

Además, la juez trasladará la demanda al Ministerio Fiscal para que se pronuncie al respecto y ha abierto una pieza separada para decidir si adopta la medida cautelar solicitada por Adicae de paralizar de forma inmediata la inclusión de estas cláusulas en los préstamos hipotecarios hasta el fin del proceso.

Por el momento, la demanda ha sido presentada en nombre de unos 400 clientes de las entidades y en ella se pide la nulidad de estas cláusulas por desproporción manifiesta entre los suelos y los techos de tipos de interés fijados en los contratos hipotecarios.

La cláusula de suelo fija un tope mínimo del porcentaje de intereses a pagar, lo que ha evitado que muchos usuarios se hayan beneficiado de la bajada del Euríbor, principal índice de referencia de en las hipotecas a tipo variable. Este tipo de cláusulas se comercializaron principalmente entre 2007 y 2008.

Según un informe elaborado por el Banco de España a petición del Senado, en España existen 3,8 millones de personas con este tipos de cláusulas en sus contratos hipotecarios. Adicae calcula que en 2010, los bancos y cajas ingresaron entre 3.500 y 7.000 millones de euros por estas cláusulas en perjuicio del consumidor, según las cifras aportadas a Europa Press.

Los bancos demandados son BBVA, Banco Pastor, Banco Sabadell, Banco Popular, Banco Guipuzcoano, Banco de Galicia, Banco Gallego y Banco Vasconia. Las cajas de ahorros demandadas son La Caixa, Caixa Galicia, Caixa Inmaculada, Caixa d’Estalvis de Girona, Caixa Manresa, Caixa Nova, Caixa Ontinyent, Caixa Penedés, Caixa Rural de Baleares, Caixa Sabadell, Caixa Tarragona, Caja Castilla-La Mancha, Caja Círculo, Caja de Ahorros de Extremadura, Caja de Badajoz, Caja Duero, Caja España, Caja Canarias y Unicaja.

A estas, se suman Kutxa, Caja Granada, Caja Insular de Ahorros de Canarias, Multicaja, Caja Rural de Asturias, Caja Rural de Cuenca, Caja Rural de Granada, Caja Rural de Navarra, Caja Rural del Sur, Caja Segovia, Caja Sol, Caja Sur, Cajalon, Caja Mar, Caixa d’Estalvis de Catalunya, Tarragona i Manresa, Caixa d’Estalvis Unió de Caixes Manlleu Sabadell i Terrasa, Celeris Servicios Financieros y Credifimo.

En octubre de 2010, el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Sevilla  dictó la primera sentencia en España que declaró abusivas las cláusulas de suelo de las hipotecas de dos bancos y tres cajas de ahorros, a quienes obligó a eliminarlas y a abstenerse de utilizarlas en los sucesivos contratos. Esta sentencia está recurrida en apelación ante la Audiencia Provincial del Sevilla.

El juez concluyó entonces que el abuso reside en el “evidente desfase” que existe entre los suelos y techos de los préstamos hipotecarios, que proporciona un beneficio al banco que carece de “reciprocidad en perjuicio del consumidor”.

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Un banco danés suspende pagos con quitas del 41% a acreedores y depositantes

M. Llamas

Las insolvencias bancarias han pasado de ser excepción para convertirse en regla tras el estallido de la crisis financiera internacional en 2008. Desde entonces, el común denominador entre los países desarrollados ha consistido en afrontar este tipo de situaciones poniendo en marcha inmensos rescates públicos -ya sea mediante préstamos, inyecciones monetarias o nacionalizaciones- a fin de evitar la quiebra de entidades y el temido pánico bancario. Y ello, bajo el lema de too big to fail (demasiado grande para quebrar) y la filosofía de privatizar las ganancias y socializar las pérdidas. Sin embargo, algo acaba de cambiar, al menos, en el ámbito financiero de la zona euro.

El banco danés Amagerbanken, que llegó a ser la octava entidad del país en cuanto a volumen de créditos, optó por declararse en quiebra el pasado fin de semana tras incumplir los requisitos de solvencia mínimos que exige la ley. Según el comunicado oficial de la entidad, las amortizaciones del cuarto trimestre derivadas de las pérdidas e impago de créditos inmobiliarios terminaron por agotar sus reservas de capital hasta el punto de incurrir en patrimonio neto negativo. Por ello, el banco aceptó ser intervenido por el Estado.

La entidad transfirió el pasado domingo todos sus activos a un nuevo banco subsidiario bajo el mando y control del Finansiel Stabilitet (Fondo de Estabilidad), la compañía estatal danesa que administra bancos quebrados -una especie de banco malo-. Como resultado, las acciones del Amagerbanken fueron suspendidas en la Bolsa de Copenhague. Sus oficinas volvieron abrir el lunes y, hoy por hoy, operan con normalidad.

Hasta aquí ninguna novedad, una nueva intervención bancaria, si no fuera porque, en realidad, se trata del primer banco europeo en ser rescatado bajo el nuevo marco regulatorio elaborado por las autoridades comunitarias el pasado octubre. Es decir, el plan de quiebras bancarias ordenadas que desarrolla Bruselas y el Banco Central Europeo (BCE) desde hace meses con el objetivo de que los contribuyentes no paguen en solitario el coste de este tipo de intervenciones, tal y como sucedía hasta el momento.

La idea parte de la propia Comisión Europea. En un documento de casi 100 páginas plantea proteger a los contribuyentes de nuevas crisis bancarias mediante la aplicación de quitas (descuentos en los bonos bancarios) a los acreedores de las entidades insolventes. El comisario de Mercado Interior y Servicios Financieros, Michel Barnier, lanzó el jueves una “consulta” pública (documento de trabajo) para discutir este posible mecanismo y recibir propuestas hasta el próximo 3 de marzo.

“Estamos discutiendo la idea de aplicar quitas o conversión de deuda para ayudar a estabilizar un banco quebrado y reducir así la necesidad de inyectar fondos públicos“, según fuentes de la Unión. Se trataría, pues, de un plan similar al de la “quiebra ordenada de países” que ha impuesto Alemania para afrontar la crisis de deuda pública que vive el seno de la zona euro, sólo que aplicado al sistema financiero.

Punto de inflexión

La quiebra de esta entidad supone un punto de inflexión. Y es que, la intervención ha implicado una suspensión de pagos a sus acreedores y parte de sus depositantes. El valor de los activos transferidos al Estado apenas alcanza el 59% de su deuda senior (pasivos), de modo que la diferencia tendrá que ser asumida por sus acreedores en forma de pérdidas.

Así, los tenedores de bonos senior (los primeros acreedores en cobrar en caso de quiebra), incluidos los bonos garantizados por el Gobierno (el Estado avaló parte de la deuda de esta entidad tras la crisis, pero estas garantías expiraron el pasado 30 de septiembre), perderán el 41% de lo que le prestaron (es decir, de su inversión), al igual que los depositantes cuyas cuentas superen los 100.000 euros, la máxima cuantía que cubre el Fondo de Garantía de Depósitos danés.

De este modo, la quiebra del Amagerbanken es el primero que implica pérdidas (quitas) para los inversores privados (accionistas, tenedores de bonos y depositantes), en sintonía con el nuevo marco europeo (rescate privado de entidades), cuya configuración final se prevé para la próxima primavera.

Los acreedores pagan

Y lo más importante es que dicha medida no ha tenido efectos adversos sobre el resto del sistema financiero danés. Tal y como señala Luis Garicano, profesor de la London School of Economics, “ni los CDSs de Dinamarca, ni los de los demás bancos daneses, han sufrido dramáticas consecuencias”. Un banco “suspende pagos y… no se acaba el mundo”.

“¿Es esto un desastre para Dinamarca? ¡No! Son deudas privadas; el banco hizo inversiones inmobiliarias pésimas, y los que le prestaron debieron haberlo pensado mejor. El sistema que tenemos se llama capitalismo, y no socialismo para ricos”, advierte Garicano.

El gobernador del banco central danés, Nils Bernstein, dijo en un comunicado que la bancarrota de Amagerbanken no alteraba su evaluación de que los bancos daneses en general tienen una capitalización y una liquidez adecuadas.

La caída de esta entidad es de un tamaño similar a la del Roskilde Bank a mediados de 2008, hasta entonces la mayor quiebra de un banco danés. El Amagerbanken no ha colapsado, sigue funcionando, ya que ha sido rescatado transfiriendo sus activos al Estado y las pérdidas a los acreedores. Hasta ahora, cuando una entidad era intervenida, el Gobierno garantizaba el 100% de los depósitos y de la deuda senior, cargando enteramente sobre el contribuyente el coste del rescate.

El caso del Amagerbanken es distinto. Según explican los analistas de CreditSights, el Estado ha valorado inicialmente los activos del Amagerbanken en poco más de 2.000 millones de euros, lo que equivale al 59% de su deuda senior. “Esto significa que a los tenedores de deuda senior y los depósitos que superen el límite máximo de 100.000 euros se les aplicará una quita del 41% […] Aunque aplicar una medida de este tipo resulta mucho más fácil cuando se trata de un banco pequeño, esto podría sentar un precedente” para la quiebra de entidades en otros países de la zona euro.

Irlanda, ¿el siguiente?

Y es que, los mercados miran de reojo al sistema financiero irlandés. El rescate del país, orquestado por Bruselas y el Fondo Monetario Internacional (FMI), podría expirar en breve si, tal y como apuntan todas las encuestas, se produce un cambio de Gobierno en las elecciones generales fijadas para el 25 de febrero.

Los partidos de la oposición han lanzado duras críticas al Ejecutivo de Dublín por aceptar el rescate internacional, cuyo coste recaerá sobre el contribuyente. Irlanda no pudo digerir el rescate de su banca tras avalar toda la deuda de su sistema financiero, cuyo volumen es diez veces superior al PIB nacional. De hecho, el Banco Central de Irlanda ha inaugurado el quantitative easing a la europea para sostener a la banca.

Según Garicano, “si Irlanda decidiera hacer lo mismo (que lo hará quizás, tras las elecciones), las perspectivas de la deuda pública irlandesa probablemente mejorarían, con lo que los tipos de interés caerían, al no ser el país responsable único de los desaguisados del sector privado”.

Fuera de la zona euro existe el precedente de Islandia, cuya banca también suspendió pagos tras ser nacionalizada, aunque no de forma ordenada. Tras el caso del banco danés, y en base al nuevo marco comunitario de quiebras bancarias, algunos analistas apuntan ya que Irlanda podría ser el próximo en imitar este mecanismo, al permitir que los acreedores de su banca, y no sólo los contribuyentes, carguen con la factura.

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