Otro de los grandes miedos mundiales toma peligrosa forma

Dentro de los miedos que los mercados tienen en mente como catalizadores para que se rompa de manera abrupta el idilio que han mantenido con la gran mayoría de los activos financieros en los últimos años, se encuentra, junto con una subida abrupta de los tipos de interés por parte de los bancos centrales o un colapso en los precios de los productos populares más ilíquidos por falta de contrapartida, el advenimiento de la madre de todas las crisis en la segunda economía del planeta, China.

Pues bien, las noticias que llegan de allí son cada vez más preocupantes, aun partiendo de la consideración de que todo lo que rodea la estadística oficial procedente de aquellas tierras hay que tomarlo con una necesaria dosis de cautela. Suele pecar de… optimista.

Peor me lo pones.

Ayer conocimos cuál es la ratio de endeudamiento del conjunto del país. De acuerdo con las estimaciones del Standard Chartered se ha situado a final del mes de junio en el 251% del producto interior bruto, es decir, dos veces y media el tamaño de su economía. Sin embargo, casi más importante que este porcentaje, que por otra parte no difiere mucho del de muchos Estados de la OCDE (USA-260, UK-277, Japón-415, España-333 a lo que habría que añadir los compromisos por pensiones), es cómo ha aumentado de forma vertiginosa desde 2008, cuando se situaba en el 147% (ver gráfico comparativo adjunto). Más de 100 puntos en menos de seis años… con escaso resultado efectivo. Como dice uno de los analistas consultados en la pieza del Financial Times que recoge el dato, “a China no le ha dado tiempo a hacerse rica y ya nada entre deudas” (FT, “China debt tops 250% of national income”, 21-07-2014).

Debt to GDP ratios

En efecto, tal y como nos recordaba hace poco el colaborador de El Confidencial Ignacio de la Torre en uno de los comentarios que diariamente envía a sus clientes de Arcano, el miedo a que el crecimiento no sea suficiente para que se mantenga la cohesión social ha llevado a las autoridades chinas a aumentar sustancialmente sus niveles de gasto público y a tolerar un incremento inimaginable de la financiación al sistema.

Fruto de esas decisiones es que nos encontramos en la actualidad con una economía sobreinvertida (abundan los inmuebles vacíos, las infraestructuras absurdas y los sectores con sobrecapacidad) e hiperapalancada (especialmente si se toma en cuenta la precaria pero extendida banca en la sombra) que, para crecer al 7,5%, ha necesitado aumentar un 20% su deuda en 2013 y un 17% adicional sólo en lo que llevamos de 2014. Cada vez hace falta más madera crediticia para que el tren del PIB no se desacelere (el 2007 circulaba a ritmos del 14%). El momento Minsky parece llamar peligrosamente a su puerta, tal y como advertimos hace ya meses (Valor Añadido, “Qué es el momento Minsky y por qué importa”, 03-04-2014).

En aquel post ya señalábamos, como hace ahora el rotativo británico, que “control de capitales, flujo circular de fondos (del Estado a las empresas públicas a través de bancos públicos y, de nuevo, al Estado), elevadas reservas, tasa de ahorro local, bajo nivel de bancarización son fenómenos todos ellos que ayudan a prolongar los excesos en el tiempo”. Puede, por tanto, que el trágico desenlace no sea inmediato, pero lo que sí es innegable es que se están creando las condiciones para que finalmente ocurra (CFR, “China: the long and short of economic reform”, 15-07-2014).

Big Buyer

No en vano, hay que recordar que, cuanto mayor es la interconexión entre los distintos agentes de una economía, más es el impacto para el conjunto de lo que sucede en uno de ellos. No sólo eso: en la medida en que, simultáneamente, China intenta sujetar su moneda para impedir que se aprecie y fomentar sus exportaciones, lavado de divisas mediante la compra a ritmo récord de renta fija pública en dólares, la vulnerabilidad de las finanzas mundiales aumenta (de los analistas de Lombard, FT, “Chinese moves trump Fed’s effect on US bonds”, 22-07-2014). Ya es dueña del 10,6% del total emitido por los Estados Unidos (WSJ, “China plays a big role as U.S. Treasury yields fall”, 16-07-2014, vid supra). Tanto si sigue aumentando su posición como si la deshace, se puede armar ahí la marimorena.

No pierdan de vista lo que allí sucede. Por su bien.

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